Con una prosa que combina rigor documental y tensión narrativa, Martín Kohan reconstruye la atmósfera de coerción y silencio en la Argentina de fines del siglo XX. En Dos veces junio contrapone dos junios decisivos para examinar la relación entre violencia estatal, memoria y lenguaje, y para mostrar cómo los actos cotidianos se inscriben en pulsiones políticas de gran alcance.
Junio de 1978: en las afueras del estadio un conscripto espera a que termine de jugar la Selección para hacerle a su superior, un médico al servicio de la represión, una pregunta perentoria: «¿A partir de qué edad se puede empezar a torturar a un niño?». Apremiado, lo conduce hasta un centro clandestino de detención. Junio de 1982: tras la derrota en Malvinas y la pérdida del Mundial, ese joven, ahora estudiante de medicina, visita a su antiguo jefe para darle sus condolencias; las condiciones han cambiado, pero persiste una herida social que la narración se ocupa de desentrañar.
Entre ambos inviernos se extiende la calamidad política cuya atmósfera el autor explora con precisión y una mirada que evita la complacencia fácil. Dos veces junio propone una ficción que interroga la capacidad del lenguaje para nombrar lo innombrable y pone en tensión responsabilidades individuales e institucionales, dejando al lector frente a preguntas morales y culturales que siguen resonando en la actualidad.