Tras casi treinta años de recorrer el territorio, la mirada del fotógrafo ha evolucionado hacia una economía de medios; ese proceso cristaliza en Chile puro, donde el lenguaje visual se reduce a escasos elementos figurativos y cromáticos para revelar lo esencial del paisaje. La obra de Pablo Valenzuela propone construir una imagen nueva con los materiales que entrega el lugar y el instante, alejándose del registro documental sin renunciar a la veracidad de la fotografía.
Las fotografías que integran Chile puro trabajan sobre la tensión entre lo real y lo no literal: imágenes sin intervenciones ni efectismos que, sin embargo, se abstraen de la obviedad para ofrecer lecturas más profundas. Es un corpus coherente que evidencia una búsqueda sostenida de forma, luz y composición, invitando a contemplar un Chile esencial marcado por la pureza visual y la reducción expresiva.