La propuesta se despliega como un recorrido lúdico y reflexivo que estimula la imaginación y permite múltiples lecturas. En Utopía conviven veinte ilustraciones y veinte reflexiones breves que funcionan como detonantes: cada imagen plantea una sugerencia abierta que puede leerse como sensación, objeto o memoria, según lo que decida el lector.
Firmado por Flora Droppelman, el libro reivindica la libertad interpretativa y convierte la lectura en un acto creativo y participativo; la autora propone que «si en alguna de las ilustraciones crees firmemente que es una fruta, lo es», legitimando así respuestas sensoriales o imaginativas diversas, desde la sensación de comer gomitas ácidas hasta asociaciones más abstractas.