En un pequeño pueblo transformado por las tensiones de la adolescencia surge la historia de Todos los días que fueron nuestros, una novela sobre competitividad, deseo y la fragilidad de las segundas oportunidades. Ivy y Alaric comienzan como rivales académicos cuyo duelo por el primer puesto se convierte en una atracción evidente para todos; la autora Susi Claw retrata con pulso emocional ese cruce entre orgullo y ternura que explota en el baile de fin de curso y que luego queda fragmentado por decisiones que llevan a uno hacia los fogones de París y a la otra a la vida del pueblo que la vio crecer.
Años después, el reencuentro vuelve a encender una tensión que nunca terminó de extinguirse, pero ambos llevan secretos que condicionan su posibilidad de amar. La narración explora cómo los anhelos profesionales, los miedos íntimos y las heridas del pasado se interponen en un romance que parece condenado a ser «finito», planteando preguntas sobre entrega, pérdida y el precio del tiempo compartido. Con una prosa que combina canciones, memoria y detalles cotidianos, esta obra examina hasta qué punto amar puede implicar darlo todo aun cuando no quede nada, y cómo los días compartidos llegan a definir una vida entera.