PIERDES LA VIRGINIDAD CON UN CHICO DE TU CLASE DE ESTUDIOS DE GÉNERO, Y LA PRIMERA PERSONA A LA QUE SE LO CUENTAS ES A ELLA.
ELLA ESTÁ CONTIGO EN LA FIESTA EN LA QUE BESAS POR PRIMERA VEZ A UNA CHICA.
Y ELLA ES QUIEN TE ACOMPAÑA AL HOSPITAL CUANDO RECIBES TU DIAGNÓSTICO.
A lo largo de los años siguientes, tienes varias relaciones y trabajos, pero siempre puedes contar con el apoyo de Ella. Hasta que el alcohol, las fiestas, las hospitalizaciones y las llamadas a altas horas de la noche desdibujan los límites de esa amistad y la convierten en algo desequilibrado y frágil que corre el riesgo de hacerse pedazos.
Lo peor es que lo ves venir. Lo peor es que no sabes cómo evitarlo.