Ambientada en las plazas, los bares y los cines triple equis de una Santiago convulsa, esta novela desborda sensualidad, tensión social y una prosa que se mueve con la misma fluidez que sus personajes. En «Una serpiente deambula por las calles de Santiago», frase que abre la obra, el narrador introduce a Baltazar, un joven prostituto cuyo recorrido nocturno permite asomarse a clases, deseos y contradicciones, y en ese universo late Serpiente como un retrato intenso y vívido de un tiempo en ebullición.
Alfredo Andonie construye en su primera novela una escritura serpenteante y erótica que no elude la dureza del presente político: las conversaciones, los planes y las pasiones de los personajes están siempre teñidos por una sombra que anuncia pérdida y transformación. Con una estructura sólida que sostiene imágenes de gran carga sensorial, Serpiente ofrece una mirada penetrante a la ciudad nocturna y a los bordes donde se encuentran la intimidad y la historia colectiva.