En Tel-Aviv, 2005 la tragedia personal marca el inicio de una investigación que desdibuja los límites entre delirio y memoria histórica. En Mi nombre es Jamaica, la novela de José Manuel Fajardo, Santiago Borní, un profesor universitario que arrastra el dolor por la muerte de su hijo, afirma en una lengua desconocida llamarse Jamaica y es encontrado en la frontera israelí con Cisjordania; la búsqueda emprendida por Sana Serfati lo conduce por paisajes de Israel, París y Granada y por archivos que conectan el presente con episodios oscuros del siglo XVII.
Con una prosa que combina suspense, erudición y pasajes de intensa emoción, la novela propone un viaje que interroga la noción de identidad y la persistencia del Mal en la historia humana. Sus personajes afrontan amor, locura y violencia mientras se revelan conexiones inesperadas entre una familia marcada por la tragedia, un héroe sometido y un pasado colonial que parece ofrecer una explicación tan plausible como inquietante para el universo delirante en que sobreviven.