La reflexión serena y exhaustiva de Annick de Souzenelle ofrece una mirada renovadora sobre el tránsito final: en Meditación sobre la muerte la autora explora la muerte como una aventura de transformación en la que conviven lo biológico y lo espiritual. «No hay que matar al Espíritu para no bloquear el devenir del ser», escribe Souzenelle, proponiendo una vía para acompañar la mutación interior sin negar la dimensión corpórea del existir.
Con un lenguaje penetrante y reflexivo, la obra examina la capacidad para trascender nuestra parte animal cuando «entregamos el alma» y describe los «guardianes de los umbrales de evolución» como pruebas que se presentan tanto en la vida como más allá de ella. La culminación en una conversación sobre la conciencia reúne experiencia, simbología y discernimiento, ofreciendo al lector un marco conceptual y espiritual para contemplar la muerte desde la hondura y la serenidad.