Fue uno de los grandes iconos del siglo XX, el rostro más popular de todos los tiempos. En Marilyn se reconstruye la figura pública y privada de Norma Jeane Baker, mostrando el contraste entre la devoción del gran público —desde cineastas y escritores hasta el propio presidente de los Estados Unidos— y una muerte sola e incomprendida a los treinta y seis años.
Con sensibilidad y rigor, Maria Hesse aborda el retrato de una mujer reducida al estereotipo de la rubia tonta y, sin embargo, capaz de desafiar cánones sociales y artísticos. El texto descifra la complejidad que se ocultaba tras el símbolo sexual de una época, resaltando su talento, su sensibilidad y su inteligencia, y recupera dimensiones íntimas y creativas que invitan a reconsiderar la huella que dejó en la cultura contemporánea.