Camilo, el protagonista de la novela, viaja a Nueva York durante 48 horas buscando información de un antiguo amigo de sus padres desaparecido, a través de la única hija que le sobrevive. A ritmo de detective sebaldiano, con historias cruzadas de nazis fugados y arquitectos modernistas, Daniel Saldaña arrastra al lector en una búsqueda frenética y obsesiva donde aparecen también muchas de sus ideas recurrentes sobre el arte, las relaciones familiares, el cuestionamiento de la masculinidad tradicional a las que se añaden los secretos del pasado.