En una ciudad remota a la frontera entre Europa y Asia, Pontus, el policía local, transita una existencia marcada por la soledad y la rutina hasta que el hallazgo del cadáver de uno de los rabinos lo empuja a replantear su pasado. En Los nombres Tommy Wieringa construye una investigación que se transforma en una indagación íntima sobre los orígenes, el legado materno y la identidad personal, mientras una serie de acontecimientos fortuitos sitúa al protagonista ante una encrucijada decisiva.
Paralelamente, la novela sigue a un grupo de refugiados que atraviesa la estepa rumbo al Oeste, y contrapone la prosa sagaz e irónica que pinta la vida urbana con un tono seco y despiadado cuando el paisaje es la estepa. El relato explora el desarraigo, la violencia que acompaña la esperanza y la posibilidad de redención de quienes parecen condenados, combinando elementos del policial con una reflexión profunda sobre cómo la vida puede adquirir, de pronto, una nueva dirección y sentido, siempre salpicada de sorpresas.