Tras el violento asalto que trastoca su vida, Elena abandona su hogar junto a su marido y se instala en la población de Pinomar. En Lo poco que recuerdo la aparente calma da paso a una atmósfera opresiva: vecinos que observan y controlan, miradas que intimidan y silencios que pesan. A medida que emerge un secreto del pasado, la memoria se vuelve territorio incierto y la narración explora cómo el miedo, la vergüenza y la desconfianza erosionan la identidad.
La pluma de José Ignacio Valenzuela construye una novela psicológica en la que la tensión surge de lo cotidiano y de lo que no se dice. Con una prosa contenida y precisa, el relato plantea preguntas fundamentales sobre la memoria y el yo, y obliga al lector a acompañar a Elena en la difícil reconstrucción de su historia y a enfrentar la inquietante pregunta «¿Quién es Elena realmente?».