Yujin deja atrás su vida en Seúl para abrir una cafetería literaria en un pequeño pueblo; en La cocina de los libros Soyangri se teje una narración donde la cocina y la lectura actúan como fuerzas restauradoras. Entre tazas humeantes y libros gastados, nueve visitantes con pasados secretos transforman el refugio en un espacio de curación y descubrimiento, y cada encuentro desvela emociones contenidas y pequeños actos de reparación.
Con una prosa serena y precisa, Kim Jee-Hye propone una novela que conjuga sensibilidad y ternura, explorando la memoria, la soledad compartida y la posibilidad de recomponer la vida cotidiana a través de gestos simples. Esta obra ofrece una experiencia lectora envolvente donde los platos y los relatos se reflejan mutuamente, invitando al lector a reconocer en cada página el sabor de la empatía y la recuperación emocional.