A través de varias generaciones y con una mezcla de realismo y elementos maravillosos, Isabel Allende construye una saga familiar que retrata las convulsiones políticas y las pasiones íntimas que moldean un país. En La casa de los espíritus el despótico patriarca Esteban Trueba ha erigido un imperio privado que comienza a tambalearse y cuya decadencia personal arrastra a los Trueba hacia una dolorosa desintegración.
Los personajes de la novela encarnan las tensiones sociales y espirituales de gran parte del siglo XX, mientras la narración alterna con pulso firme lo cotidiano y lo extraordinario, el amor y la revolución, los ideales individuales y la dura realidad política. Con claridad histórica y una prosa que combina emoción y precisión, La casa de los espíritus despliega un fresco literario donde las relaciones familiares funcionan como espejo de los cambios colectivos y de las heridas que persisten a lo largo del tiempo.