En 1756 la escritora francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont publicó una versión del relato que había sido reelaborado desde Straparola hasta Perrault y Madame de Villeneuve; en esta tradición se inscribe la edición que presenta el conflicto entre apariencia y esencia. En sus páginas La Bella y la Bestia cuenta cómo el padre de la joven, un mercader arruinado, ofende a una criatura temible y cómo Bella, para salvarlo, acepta entregarse al dueño de un palacio; lo que sigue es una transformación que revela la bondad inesperada del monstruo y plantea con sensibilidad «la verdadera naturaleza de la belleza» y el poder de la amistad y el afecto para desmantelar prejuicios.
La versión se ve enriquecida por la mirada pictórica de la ilustradora Francesca dell'Orto, cuya formación en vestuario de ópera se traduce en un estilo barroco y detallista; sus composiciones revelan personajes matizados y atmósferas que amplifican lo inquietante y lo conmovedor del cuento. Esta edición combina texto y imagen con cuidado editorial y sensibilidad estética, ofreciendo una lectura que conserva la carga moral del relato clásico mientras aporta una interpretación visual contemporánea y refinada.