Caleb no es un joven corriente: su vida ha sido marcada por habilidades que él mismo percibe como monstruosas, trabajos para personas de moral dudosa y decisiones que han manchado sus manos y su conciencia. En esta novela, Etéreo, una misión que debería haber sido rutinaria —vigilar a Victoria, una humana con un trabajo cotidiano, un apartamento pequeño y un gato extraño— se convierte en el eje de un conflicto íntimo que obliga al protagonista a replantear su lealtad y su identidad.
Con una mezcla de suspense urbano y tensión emocional, la narración explora la ambigüedad moral y la vulnerabilidad que oculta quien aparenta ser invulnerable, sin perder de vista la fragilidad de los lazos humanos. La prosa construye un ambiente inquietante y preciso que acompaña la evolución de los personajes, perfilando un dilema en el que el protagonista debe decidir entre el mundo que conoce y la única persona que alguna vez le ha importado; una historia firmada por Joana Marcús que combina intensidad emocional y atmósfera sobrenatural.