Una plaga de langostas apocalípticas invade la ciudad mientras, al interior, una cena familiar se convierte en tribunal de decisiones íntimas y éticas. En Esa cosa animal la tensión entre tres hermanos explota en torno a la procreación, la reproducción asistida y el aborto, y la conversación permite que afloren recuerdos, rencores y contradicciones que dan forma a un retrato moral complejo. La voz de la narración, aguda y a ratos humorística, obliga al lector a enfrentar las aristas de un deseo humano marcado por el miedo y la desilusión: esta pieza proviene de la mirada crítica de Lina Meruane y despliega una dramaturgia íntima que no cede frente a la incomodidad del debate.
La obra dialoga con el ensayo «Contra los hijos» y se presenta como una «adopción» que expande y problematiza aquel texto, sin limitarse a repetir argumentos sino desarrollando giros nuevos que iluminan el conflicto de la procreación en un contexto dominado por el individualismo y la crueldad del modelo económico. Con un lenguaje incisivo y escenas de gran carga emocional, Esa cosa animal explora la condición de ser hijos y padres en tiempos de desamparo moral, proponiendo una experiencia lectora que interroga convicciones y revela la complejidad de tomar decisiones bajo la presión de lo colectivo y lo personal.