París sometido a la ocupación nazi se convierte en escenario de pérdidas, secretos y subterfugios. En El secreto de París, Bryn Turnbull reconstruye con precisión la caída de un refugio: Sophie y Dietrich huyen de Alemania, pero cuando la ciudad es ocupada Dietrich es asesinado por su pertenencia a la resistencia y Sophie, devastada y sola, acepta un puesto como restauradora en el Museo Jeu de Paume, utilizado por la comisión de arte alemana como depósito de las obras confiscadas a familias judías.
La esposa de Dietrich, Fabienne Brandt, fue una pintora en ascenso hasta que los nazis calificaron sus obras como «degeneradas»; recluida y en duelo, ve interrumpida su carrera hasta que Sophie aparece con un cuadro robado. Ambas tejen una estrategia arriesgada para preservar el patrimonio: sustituyen las piezas auténticas del Jeu de Paume por hábiles falsificaciones ante la mirada de los principales conocedores de arte alemanes, en una narración que combina tensión histórica, dilemas morales y la defensa del arte como forma de resistencia frente a la barbarie.