Ambientada en el Madrid de 1938, en pleno ocaso de la República, la novela El niño que perdió la guerra de Julia Navarro reconstruye con sobriedad y tensión el drama de una familia desgarrada por la guerra y las decisiones ideológicas que marcarán el destino de un niño.
Clotilde, artista gráfica y autora de caricaturas para los diarios republicanos, lucha por no perder a su hijo Pablo cuando su marido, militante comunista, decide enviarlo a Moscú. El comandante Borís Petrov asume ese viaje arriesgado por una España en llamas que anuncia la caída de la República, y el relato sigue el periplo de Pablo entre el exilio, la enfermedad y la esperanza que le ofrece una nueva familia en la Unión Soviética.
En Moscú, Anya acoge al niño con afecto y le transmite el amor por la música y la literatura, al tiempo que su propia vida revela el choque entre los ideales revolucionarios y la opresión del terror estalinista. A través de dos mujeres unidas por el deseo del niño y enfrentadas al mismo espejo de las ideologías totalitarias, la novela explora el coste humano de los conflictos políticos, la fragilidad de la memoria y la fuerza resiliente del afecto. «Se puede perder una guerra, pero se puede ganar la libertad.»