En este imaginativo recorrido por la experiencia interior, El gran hotel de las emociones presenta un escenario donde cada sentimiento ocupa su propio espacio y revela sus necesidades. Con un tono cercano y preciso, la obra convierte las vivencias afectivas en personajes reconocibles, proponiendo una lectura que combina ternura y claridad para quienes desean comprender mejor su mundo emocional.
En sus habitaciones conviven Ira, ruidosa y expansiva; Tristeza, que habla en susurros y a veces inunda el baño; y Gratitud, a quien le encanta pasear al aire libre y que puede aparecer en cualquier momento. Cada visita muestra que las emociones requieren atención distinta y que ninguna merece ser rechazada, ofreciendo una herramienta narrativa útil tanto para adultos como para niños. Una autora que da forma a esta propuesta es Lidia Brankovic, cuya sensibilidad y claridad hacen de esta obra una invitación a la escucha y al cuidado interior.