En Villa Pesadilla los vecinos ya no descansan porque algo provoca sobresaltos y risas a partes iguales: El fantasma de las bragas rotas presenta a un singular visitante cuyo grito «¡SOY EL FANTASMA DE LAS BRAGAS ROOOTAS!» marca el ritmo de la narración. De la mano de José Carlos Andrés y el ilustrador Gómez, la historia ofrece un equilibrio entre humor y ternura que transforma el temor en una experiencia luminosa y cómica.
Con personajes memorables como Mario Bolirrojo y Vera la Bombera, la obra despliega una prosa ágil y unas ilustraciones que suavizan el misterio sin perder emoción. Esta fábula contemporánea invita a conversar sobre el miedo y la imaginación, y está pensada para lecturas compartidas que fomentan la complicidad entre lector e ilustraciones, convirtiendo un enigma nocturno en una celebración del humor y la valentía colectiva.