En el trasfondo del Muro de Berlín, Alec Leamas presencia el asesinato de su último agente, abatido por los guardias de la RDA, y siente que la guerra fría ha llegado a su cénit y a su fin personal; frente a la perspectiva de una jubilación anodina, Control le ofrece una operación que mezcla venganza y trampa y que volverá su mundo del revés: El espía que surgió del frío presenta a un agente cansado que acepta convertirse en cebo para desenmascarar a Mundt, una pieza decisiva en los servicios secretos de Alemania Oriental.
La tensión moral y la precisión psicológica conforman la columna vertebral de una novela donde nada es simple: los juegos de control, las lealtades fracturadas y la rutina de la traición se combinan con escenas que alcanzan una claridad documental; la implicación de George Smiley y la estrategia diseñada por Control trazan un laberinto de engaños que obliga al lector a reconsiderar la naturaleza del deber y la culpa. La maestría narrativa de John Le Carré convierte este relato en un ejercicio de suspense intelectual y una reflexión sobre los costos humanos del espionaje, escrito con economía y una tensión implacable.