Partiendo de una reflexión sobre la raíz etimológica del árbol, la propuesta de la autora se sintetiza en la evocadora frase «Ojalá que al dibujar podamos hacerle honor al origen de la palabra árbol. Del latín arbor-arboris, se refiere al arte de cultivar, a lo recto, a lo que vincula la labor del hombre con la tierra y el cielo.» Este enfoque se concreta en Arborum. Un manual para crear árboles con acuarela, que presenta la acuarela como herramienta para articular la observación botánica con un lenguaje pictórico lleno de sensibilidad y oficio.
A través de instrucciones paso a paso y una secuencia didáctica cuidadosamente pensada, la ilustradora Miriam Sugranyes enseña a reproducir la estructura general de quince especies, desde la sinuosidad y textura de troncos y ramas hasta los matices tonales de hojas y frutos, empleando pocas capas de acuarela para lograr riqueza y economías de gesto. Es un manual que equilibra claridad técnica y pulso creativo, orientado tanto a quienes se inician en la acuarela como a practicantes que buscan profundizar su repertorio en la ilustración naturalista.