Lejos de ser una imposición, las 12 promesas buscan ser consideradas por medio de la reflexión y la conciencia del propio Ser. Te ayudarán a soltar las cargas y entregarte a Dios, a liberarte de la culpa, a perdonar y dejar ir, a discernir el plan personal de tu alma, a reafirmar tu espiritualidad, vencer el miedo y redescubrir tu ser auténtico. Hacemos promesas desde que tenemos uso de razón –a nuestros padres, parejas, amigos, maestros– y, aunque muchas de ellas tienen su razón de ser, otras no son tan obvias ni correctas. ¿Por ejemplo? Cuando interiormente prometemos alejarnos de nuestras verdades y propósitos para conseguir la aprobación de los demás. Y es que, en realidad, son las promesas del alma las que tienen la cualidad de llevarnos a la paz y la dicha perdurables.