En medio de la pandemia, Dysphoria mundi se presenta como un diario del año de la peste y un diagnóstico incisivo sobre la gestión de la crisis sanitaria. Escrito por Paul Preciado, el texto aborda cómo la covid-19 fue instrumentalizada como mecanismo de control político y cómo esa gestión revela la brutalidad de un capitalismo que, resistiéndose a morir, se recrudece. Preciado articula una lectura que no sólo registra la pérdida de la dimensión sensorial y colectiva del mundo, sino que también denuncia la intensificación de las desigualdades, la precarización laboral, la violencia bélica, la destrucción del planeta y la persecución de minorías.
Al mismo tiempo, Dysphoria mundi señala la emergencia de una «insurrección de los saberes sometidos» donde confluyen las luchas feministas, el movimiento antirracista y el colectivo trans, configurando una fuerza crítica que cuestiona el marco vigente. Más que una crónica, el libro formula una hipótesis sobre la posible culminación de un modelo moribundo y ofrece una apuesta política y teórica por un mundo distinto; sus páginas combinan rigor analítico y una mirada esperanzada sobre las tensiones que caracterizan nuestro tiempo.